apuntes de historia, cultura y patrimonio de La Puebla de Arganzón
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  • Enrique Pichot pintó el puente de La Puebla en 1966

    Publicado el 8 08e Diciembre 08e 2010 javier vegas fernández Sin comentarios aún ...

    Enrique Pichot Molinuevo, pintor nacido en Bilbao en 1920 y fallecido en Vitoria Gasteiz el año 2001, pintó en 1966 un óleo sobre tabla que tituló La Puebla de Arganzón, en formato de 78 x 100 cm, y que actualmente pertenece a una colección particular.La obra aparece citaa en la página 124 del catálogo de la Exposicón sobre el paisaje alavés que organizó la Diputación Forla de álava siendo entonces diputado de cultura, juventud y deportes Don Federico Verástegui Cobián.

    Más información sobre el pintor puede encontrarse en la correspondiente entrada de la Enciclopedia Auñamendi.

    La obra la reproducimos únicamente a efectos de visualización en tanto que su reproducción o utilización está sujeta a los correspondientes derechos, má aún tratándose de una obra perteneciente a una colección particular.

  • Pedro López de Arechaga descubrió una lápida romana

    Publicado el 1 01e Diciembre 01e 2010 javier vegas fernández 2 comentarios

    Pedro López de Arechaga, maestro jubilado de La Puebla de Arganzón descubrió una lápida romana en el término de San Esteban, mil metros al sur de La Puebla de Arganzón. LA lápida fue cedida a Federico de Baraibar, quien publicó en 1913 un artículo con su trascripción y demás informaciones en el Boletín de la Real Academia de la Historia. como el relato es suficientemente claro e ilustrativo lo reproducimos a continuación:

    Lápida de La Puebla de Arganzón

    Puebla de Arganzón, villa en el extremo occidental del Condado de Treviño, pertenece hoy a la provincia de Burgos, pero raya con territorio alavés, y en todo lo referente a tiempos anteriores a la inclusión de Treviño en nuestra provincia, es inseparable de ésta. Por eso diputo alavesa la lápida encontrada en términos de aquella villa y la marco por nuestra, para dato esclarecedor de nuestra geografía y de nuestra historia, obscurísimas en la época romana. Incorporo, pues, esa lápida a nuestra epigrafía provincial y la sumo a las también treviñesas de Pangua (Hübner, 2.929) y de San Martín de Galvarín (Baraibar, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XXVI, pag. 51).

    Apareció a la brar una heredad en la colina de San Esteban, a unos mil metros al sur de la Puebla de Arganzón, en la margen derecha del Zadorra. La descubrió el celoso maestro jubilado D. Pedro López de Aréchaga, que ha tenido la bondad cedérmela para el Instituto de Vitoria, que la guarda en su Museo.

    Es un sillar de Caliza de 0,55 por 0,17, en el cual ocupa la inscripción un espacio ligeramente rehundido de 0,27 por 0,14. La parte derecha del sillar, cortada a lo largo, y ligeros restos de cemento tenazmente adherido, permiten suponer que la piedra fue aprovechada en alguna construcción posterior a su primer destino. Quizá se utilizó para los muros de un templo dedicado a San Esteban, cuya existencia denuncian el nombre de la colina donde, sin duda, estuvo erigido, y unas cuantas sepulturas descubiertas en aquel lugar hace dos años. Eran grandes arcas monolíticas de caliza, con cubiertas de igual material, que las cubrían, rebasando en algo el arca, sobre la cual iban superpuestas. Se han supuesto cristianas, y sepultura de fieles, próximas a una iglesia. Un círculo sobrepuesto a un paralelogramo, tosca representación, a mi ver, del busto de la niña en cuya memoria se labró el epígrafe, llena casi dos tercios de la parte superior de la lápida.

    (…)

    H(ic) s(ita) e(st), s(it) t(ibi) t(erra) [le] vi[s], Lucia Fesetina ann(orum) X Anutisema Octavia filie pientiss(imae) memor(iae).

    Aquí yace. Seate la tierra ligera. Lucia Fesetina, de diez años. Anutisema Octavia, a la memoria de la piadosísima hija.

    4 y 5. Fesetina, nombre nuevo en la epigrafía hispano-romana, no aparece con la claridad apetecible, pero autorizan tal lectura los cognombres Fesenia (H., 1.426), Festina (319), Festiva (H., 377) en inscripciones de Teba del Condado, Cadafaes y Condeixa a Nova, respectivamente (A mi ver, Fesetina se explica bien por epéntesis de Festina). El signo X ofrece forma extraña, más se entiende como tal, tanto por el lugar que ocupa en el epígrafe, como por la edad probable de la sepultada. —8.- La grafía e por ae, lapsus del cuadratario, no es singular, sino antes bien, frecuente: citaremos en comprobación sanctissime (H., 2.658) y carissime (H., 2.839).– 10. La abreviación ppientiss se da también en Memomiras fúnebres de Palencia y Segovia (H., 2.717, 2.753, 5.755, 3.270)

    La lápida descrita ha de estimarse nuevo jalón para el trazado del camino militar de Asturica Ad Burdigalam per summun pyrenaeum, el cual cruzaba la provincai de Álava si apartarse gran cosa del recorrido del ferrocarril del Norte. REstos de vía y otras antigüedades y copiosas inscripciones, descubiertas y estudiadas por D. Diego Lorenzo de Prestamero en el último tercio del siglo XVIII, en Cabriana, Arce, Pangua, UIruña, Armentia, Alegría, Salvatierra y Albéniz, permitieron a ese ilustre arqueólogo, formar la opinión, aceptada por la Academia de la Historia (diccionario Geográfico Histórico, Madrid, 1802), de que “la via militar de Astorga a Burdeos… pasaba por Puentelarrá, Comunión y Bayas, en cuyas inmediaciones debía estar Deóbriga; seguía por Estacilla, Puebla de Arganzón e Eruña, donde se situaba a Beleya y continuaba por Margarita, Lermanda, Zuazo y Armentia, antigua Suisacio de Antonino”. Tal opinión, admitida puntualmente por Llorente (Noticias históricas), Amador de los Ríos (Estudios monumentales y arqueológicos), Miguel Rodriguez Ferrer (Los Vascongados) y Ladislao de Velasco (Los Eúskaros) y con algunas variantes por Mador, Saavedra, Coello, Fernández Guerra y otros, vese confirmada por la memoria que el dolor de Anutisema consagró a su hija. La topografía del collado de San Esteban, donde pareció, hace verosimil, por su posición estratégica, la existencia en él de una mansión militar defensora de la vía.

    Pags 176 a 179 del tomo LXIV del Boletín de la Real Academia de la Historia, redactado por Federico Baráibar en Vitoria a 19 de noviembre de 1913.

  • En 1875 se reforzó la muralla de La Puebla de Arganzón.

    Publicado el 24 24e Noviembre 24e 2010 javier vegas fernández 1 comentario

     

    A finales de 1875, en el marco de la tercera guerra carlista, y dentro de las obras de fortificación y defensa de la línea de comunicación entre Miranda y Vitoria tras la batalla de Treviño, La Puebla de Arganzón es fortificada por los liberales para resisitir las acometidas carlistas tan frecuentes en la zona. Viene esta noticia al hilo del reciente descubirmiento de un lienzo de este muro reforzado que ha visto la luz al retirar la maleza y vegetación existente entre el puente y el molino en la ribera del río. Nos permitiremos repoducri un fragmento de la obra que Carlos Ortiz de Urbina Montoya dedica a los “Vestigios militares de las Guerras Carlistas en Álava” en el que se recogen los esfuerzos empeñados en La Puebla:

    El tercer puesto fuerte es La Puebla de Arganzón, ueblo en el que se fortifica el perímetor con un muro aspillerado flanqueado con caponeras, y se protegen también el alto de Santa Colomba, la Torre de Tuyo, la Torre del Castillo y la torre telegráfica sita en las proximidades de la anterior – las tres últimas conforman los puntos 3, 4 y 5 de los 10 propuestos-. En una caseta fuerte del alto de Santa colomba se ubica un peqeuño puesto adelantado de la guarnición de La Puebla integrado por 10 hombres y un sargento. En la concha de Tuyo, “llave de todas estas posiciones”, se construye con suma rapidez una sólida torre de 3 pisos con muro de ronda inferior ahumado, y se instalan 2 piezas de artillería, 30 soldados de infantería y 10 de artillería y 1 oficial. En el Torreón del Castillo, ya utilizado como fuerte durante la pasda guerra, y com complemento de la anterior que persigue el control del paso por las conchas, se robustecen sus muros que se organizan en 4 alturas, y se rodea de un recinto bajo que se guarnece con 16 hombres y un sargento. Se refuerza sí mismo la inmediata torre telegráfica, con funciones también defensivas y construida como la de Quintanilla para integrar la línea de telegrafía óptica, en la que se ubican 1 oficial, 25 soldados y 3 torreros. En conjunto, las fortificaciones de La Puebla de Arganzón, a pesar de su número y de la dificlutad del acarreo de los materiales a los puntos elevados, son llevadas a cabo por una Compañía de Zapadores al mando del Capitán Julio Bailo y se concluyen en úicamente 35 días. El total de la guarnición asciende a 5 Compa´ñias de infantería, 1 Sección de caballería, 10 artilleros y 3 torreros.

    Estas obras viene a sumarse a las ya realizadas en el curso de la primera guerra Carlista, en 1835, en las que tal como indica el mismo autor en la obra citada:

    …La Puebla de Arganzón ofrece al margen de su estratégica situación una posición sólidamente fortificada. Para ello se habían cerrado todas sus calles con tapias aspilleradas, dejando únicamente cuatro puertas, una en cada lado, defendiendo además la zona del este con un foso y un camino cubierto, mientras que por la opuesta, limitada por el curso del río Zadorra, se construyó entre el pilar del primero y del segundo ojo del puente un torreón que defendía el acceso a la villa. Contaba, además, con una numerosa guarnición, bien surtida de municiones, y un Gobernador Militar de plena confianza del por entonces General en Jefe, Luis Fernández de Córdova.

    Tal como indica el autor de los textos en una nota al texto citado, el Gobernador en cuestión era el Coronel Mauri, Diputado a Cortes y anteriormente Gobernador de Salvatierra.

    Nota.- Los textos citados corresponden a las páginas 278 y 85 de la obra de Carlos Ortiz de Urbina Montoya que, con el título “Vestigios militares de las Guerras Carlistas en Álava. El fuerte y las torres de Vayagüen, El Encinal y Almoreta en Nanclares de la Oca”, editado por el Departamento de Cultura, Juventud y Deportes de la Diputación Foral de Álava en 2005.

  • Fernando de Amárica pintó dos vistas del puente de La Puebla de Arganzón

    Publicado el 10 10e Noviembre 10e 2010 javier vegas fernández Sin comentarios aún ...

    Fernando de Amárica, reconocido pintor impresionista alavés, pintó allá por 1915 dos vistas del puente que cruza el Zadorra en La Puebla de Arganzón. en ellas se aprecia desde ambos extremos del puente el arco de netrada que desapareció posteriormente y que unas fuentes datan en el periodo de las guerras carlists y otros le atribuyen un origen más remoto. En cualquier caso os ofrecemos una reproducción de ambas pinturas, óleos sobre lienzo y en breve os indicaremos dónde pueden verse los originales.

    nota: Las obras reproducidas están sujetas a sus correspondientes derechos de autor. Se reproducen aquí únicamente a efectos de divulgación y con la correspondiente marca que evite su utilización posterior.

  • En Oyón hubo una fuente como la nuestra

    Publicado el 11 11e Marzo 11e 2010 javier vegas fernández Sin comentarios aún ...

    fuente similar a la de La Puebla de Arganzón sita en OyónEn la Plaza Mayor de Oyón, hubo hasta hace unos 30 años una fuente igual que la que ocupó el centro de la Plaza de La Puebla de Arganzón hasta su actual reurbanización. Ambas fuentes fueron construidas por la empresa vitoriana Jorge Fernández, si bien, para ser exactos la de Oyón es anterior.

    De hecho, en la documentación que aportó Jorge Fernández de forma previa a su construcción en La Puebla apuntaba que podía verse una igual a la propuesta ya instalada en Oyón.

    Puestos en contacto con el Ayuntamiento de Oyón nos han informado de que la fuente desapareció hará unos 30 años. Nos han informado igualmente de que diversas “leyendas urbanas” hablan de que su fuente fue llevada para su instalación en otro pueblo, e incluso hay quien dice haberla visto en alguna localidad alavesa. Otro dato curioso sobre “su fuente” que nos han aportado es que tenía un lado para chicas y otro para chicos, vamos, que no bebían juntos los mozoso y mozas de Oyón.

    La imagen de la fuente está obtenida de la página 60 del libro “Instantes de una villa, Herri bat unez une. Oyón / Oion” editado por Diario de Noticias de álava y el ayuntamiento de Oyón-Oion,